one life

Desde el ayer
sólo me visitan
los momentos excepcionales,

irrepetibles

 
porque la rutina se pierde

entre los callejones de mi memoria.

 
La tensión constante del deseo,
 
la irrepetibilidad de cada momento,

que, en continuidad, crea

la eternidad de lo efímero

 
y la tan sola idea
de un horizonte compartido,

absolutamente abierto

sin fronteras del ser

 

m e   e n c i e n d e n

 
Somos un inmenso arcoíris de posibilidades,

con colores que hoy,

apenas imaginamos.

 

Sostener su resplandor

es honrar la unicidad

 

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