Cada encuentro
abre una puerta
al otro,
a los suyos
a su experiencia
a un nuevo mundo
a mi sombra
a mi reflejo
a mi misma
a versiones de mí que desconozco
a la reflexión
la complicidad
al atreverse
a la piel
al vértigo
al juego
al amor
la inspiración…
Podría
permanecer allí,
cerrarla,
quizás volver,
o simplemente atravesarla
para seguir abriendo
nuevas puertas
a lo desconocido
y sorprenderme
descubriendo
degustando
el sabor de todos los caminos
que ni siquiera imagino
y me están aguardando
