Jugando en el filo de la historia
en un acantilado a la inmensidad
y ante la proximidad del abismo,
sentí que mis pies querían echar raíces
creía, para asegurarme,
pero pude abrir los ojos y VER
que quizás eran solo las ganas de despegar del suelo
de recuperar el deseo de volar sobre el miedo a caer..
Me permití abrir la boca
no para recibir un beso
sino para dejar entrar la magia
para avivar el calor del cuerpo
para recibir caricias en el alma
Desacelerar
recuperar la calma
hacer foco
y volver a creer
